Limpieza y desinfección de una piscina

Cada ver que nos introducimos en una piscina dejamos en el agua una buena cantidad de residuos orgánicos y también químicos. Algunas fuentes se atreven incluso a medirlos y calculan que en cada inmersión podemos depositar en el agua cerca de 30 millones de gérmenes o bacterias. Independientemente de la exactitud o veracidad de este cálculo, lo que sí es cierto es que es imprescindible tratar el agua adecuadamente para evitar que proliferen las bacterias.

En más del 90 por ciento de los casos, se utiliza el cloro para este fin. Es un desinfectante muy efectivo pero que, como contrapartida, tiene algunos efectos poco deseables para nuestro cuerpo. Este es el caso de picores en la piel o de los ojos enrojecidos. En la mayoría de los casos, una dosificación correcta del cloro, puede solucionar rápidamente el problema.

La normativa indica que la cantidad adecuada de cloro en una piscina es de entre 0’20 y 0’60 miligramos por litro. Si nos excedemos, rápidamente notaremos sequedad en la piel y las mucosas, picores o molestias en los ojos. Estas reacciones se producen cuando el cloro entra en contacto con los residuos que nosotros aportamos al agua, como saliva, orina, sudor, cremas…

Otro efecto inmediato, incluso cuando los niveles de cloro son correctos, es la sequedad en la piel y en el cabello. Por eso, conviene seguir una serie de recomendaciones y desechar algunos tópicos que no son del todo ciertos.

Lo primero es convertir en una costumbre el tomar una ducha antes y después de nadar en la piscina. De esta manera eliminaremos buena parte de los residuos que portamos en nuestro cuerpo y, al final, también desaparecerán los restos de cloro de la piel y el cabello. Por cierto, si tragamos agua de la piscina de manera accidental, no pasa nada si está tratada correctamente.

Una vez en casa, conviene volver a ducharse con jabón y embadurnarse bien con crema hidratante. En cuanto al cabello, si vas a estar constantemente sumergido en la piscina utiliza gorro de baño y aplícate acondicionadores de manera regular después de lavarte la cabeza.

Conviene recordar que también puedes instalar otros sistemas de desinfección menos agresivos para el cuerpo, como la electrolisis salina. Y, si tienes niños a tu cargo, debes estar pendiente de ellos para que extremen las normas antes y después del baño y cuiden correctamente su piel.

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